|
El pequeño caos (Das kleine Chaos, 1967) |
|||||||
|
|
||||||
|
Intérpretes: Rainer Werner Fassbinder (Franz), Marite Greiselis (Marite), Christoph Roser (Theo), Lilo Pempeit, Greta Rehfeld, Susanne Schimkus |
|||||||
|
Una chica y dos muchachos, tras intentar infructuosamente sacar dinero a particulares utilizando los más diversos pretextos, deciden asaltar a una mujer entrando a la fuerza en su vivienda. Tras cometer el robo, desaparecen. |
|||||||
|
Poco hacía presagiar esta obra de juventud que detrás de ella se ocultaba una personalidad tan pesimista y desesperada como la del genio alemán. La anécdota que acontece en Das kleine Chaos, muy influida por el cine de Godard y el cine de gangsters hollywoodense, está llena de vitalidad, de moderado optimismo, de cierto aire reivindicativo y libertario muy de la época: el robo que cometen los protagonistas permitirá la realización de sus más pequeños, ingenuos e inmediatos deseos. Así, Marite utilizará el dinero para comprarse algunos vestidos y cosméticos varios; Theo preferirá invertir su parte en una pistola, y el personaje encarnado por Fassbinder -en lo que parece ser una extraordinaria declaración de principios- decidirá gastárselo en ver películas. |
|||||||
|
Por otra parte, aunque encontramos indicios de lo que será su sello personal (la utilización que hace del espejo del piso donde se alojan los tres delincuentes, las elipsis, las típicas paredes blancas cubiertas de fotografías y posters de sus primeros films o la premonitoria cita de un libro que lee Fassbinder: "Todo aquello que me hiere me hace sentir bien"), el montaje es deliberadamente abrupto y la cámara se antoja mucho más móvil que en sus posteriores obras de envergadura. Del mismo modo, hay que destacar cómo el espíritu trasgresor del autor comenzaba a despuntar en estos sus primeros pasos. Así, tras entrar en el piso de la mujer atracada, Franz dice a Marite que ponga un disco de Wagner y pregunta seguidamente a la víctima si le gusta el Führer. Otro momento muy fassbinderiano y deliciosamente teatral es aquél en que Marite tras besar a Theo es apartada de él por Franz y éste la abraza y besa apasionadamente. Por último, resulta muy interesante el detalle de los títulos de crédito finales: los nombres de los actores van apareciendo conforme éstos salen huyendo del portal donde han cometido el delito y se meten en un coche... Poco después escuchamos la sirena de la policía. |
|||||||
|
En definitiva, Das kleine Chaos es un divertimento que deja entrever que detrás (y delante) de la cámara se ocultaba una extraordinaria personalidad cinematográfica. |
|||||||
|
Como dato anecdótico, cabe decir que Rainer pensó en Hanna Schygulla para que diese vida a la chica protagonista (ambos se habían conocido en la escuela de arte dramático que poco después abandonarían). Sin embargo, olvidó su nombre: a pesar de que realizó varias visitas a la facultad donde ella estudiaba Literatura y recorrió los pasillos con la esperanza de que la suerte le hiciera dar con ella, no logró encontrarla. |
|||||||
|
|
|||||||