|
Cuando todos tienen sus razones... |
|||
|
El egoísmo y la ausencia de solidaridad entre las personas constituye otro de los grandes temas de la obra de Fassbinder, generador de soledades, de individualidades que no tienen posibilidad alguna de llevar a cabo sus ideales, sus sueños, sus luchas... el cambio. A menudo se sirvió de la familia como micro-sociedad y de los prejuicios burgueses que la caracterizan para exponer de forma implacable cómo afecta este hecho a los seres humanos. |
|||
|
|
||
|
(Llaman a la puerta) MADRE: ¿Quién es? HANS: Soy yo, Hans. MADRE (abre la puerta): Ah, eres tú. HANS: ¡Madre! (la abraza, mientras ella se muestra muy fría). MADRE: Has tenido que llegar justo en mitad de la noche. HANS: He estado fuera desde hace más de un año, madre. MADRE: Enrolarte en la Legión Extranjera fue cosa tuya, pero involucrar en ello a un buen chico como Manfred Wagner... No he dejado de tener problemas con sus padres. Ellos me echan la culpa... ¿Él ha vuelto también? HANS: No... ha muerto. MADRE: Siempre lo mismo: los buenos mueren jóvenes y la gente como tú vuelve. HANS: Yo he cambiado, madre. MADRE: El que una vez fue un inútil, siempre seguirá siendo un inútil. |
|||
|
|
||
|
NUERA: Las vacaciones no se pueden cancelar, mamá. Gastamos mucho y hemos ahorrado todo el año. KUSTERS: Pero no podéis iros con lo que le ha pasado a papá. No podéis. Lo acaban de enterrar. No podéis marcharos. Yo... me quedo sola NUERA: Llevo una vida dentro de mí. También tengo que pensar en eso, ¿no? Y papá no va a resucitar porque nos quedemos aquí. No me puedo arriesgar a un aborto, ya oíste al médico (al marido). Y de todas formas, esto es demasiado para mí, ¿entiendes? KUSTERS: Sí, pero Ernest... no puedes dejar a tu madre así, sola, después de esto. ERNEST: Debemos hacerlo por nuestro niño, mamá. Tienes que entenderlo. KUSTERS: De acuerdo, iros todos al diablo (se echa a llorar). ERNEST: Mamá, volveremos pronto. Tienes que aguantar un poco. Helen no puede más de los nervios. KUSTERS: Sí, pequeño, será mejor. Vete y ayuda a Helen a hacer las maletas. CORINA: ¿Qué pasó? ERNEST: Mamá está triste porque nos vamos. CORINA: Creo que es comprensible. ERNEST: Yo también NUERA (a Corina): Para ti no somos importantes. Sólo estás aquí cuando pasa algo gordo. CORINA: He ganado mucho dinero. Estuve cantando. NUERA: ¿Cantando? ¿A eso llamas cantar? Yo también gano dinero. No sólo tú. ERNEST: Vale... ya es suficiente. NUERA: Es cierto. No aguanto más aquí. Han sacado una foto mía en todos los periódicos, pero para ti es igual. CORINA: Es igual, ¿qué? NUERA: ¡Papá, papá! ¡Para ti no importa nada! CORINA: Entonces, ¿por qué estoy aquí, eh? NUERA: Sabe Dios... CORINA: Me gustaría saber qué es lo que tienes en el cerebro. NUERA: Oye tú... CORINA (al hermano): Dime... ¿qué le pasó de verdad a papá? ERNEST: Ni idea. Max nos ha contado que había rumores de despido o algo así, y querían despedir a papá y a algunos otros compañeros. Seguro que hubo bronca y entonces, todo sucedió. CORINA: Qué curioso... Papá siempre fue un tipo muy tranquilo. ERNEST: Helen... ¿no será mejor que nos quedemos aquí? Por mamá... ya sabes... NUERA: No Ernest. Nos vamos o me voy sola. ERNEST: Lo digo en serio. Es por mamá... ya no es la misma de antes. NUERA: ¿Por quién te preocupas en realidad... por mí o por los demás? Tienes que decidirte. |
|||
| A la vuelta de vacaciones... | |||
|
ERNEST: Lloviendo todo el rato y todo el día nublado. KUSTERS: Debías haber viajado al Sur. NUERA: En el Sur también llueve. No paró de quejarse y de estar de mal humor. ERNEST: Sería el tiempo. NUERA: Pues había unos paisajes maravillosos, pero estabas muy cansado para pasear. KUSTERS: Si se pasa todo el año trabajando, le apetecerá holgazanear en sus vacaciones. NUERA: Yo también trabajo todo el año... y tan duro como él. ERNEST: Sí, pero sentada. NUERA: Madre e hijo. Los dos siempre juntos. ¡Cómo se nota! Pero os voy a decir algo: no aguanto más. Siempre estoy discutiendo contra dos. Me voy. Puedes quedarte con tu madre. Ya me las arreglaré yo sola. KUSTERS: Pero... ERNEST: No lo dice en serio, mamá. Está enfadada por las vacaciones, porque no han sido lo que ella esperaba. Cuando no tiene razón, se lo toma muy a pecho, y en su estado... KUSTERS: Yo también traje hijos a este mundo y no me comportaba así. ¿Es que no tiene nada que hacer? NUERA: ¡Me voy! ¡Sé muy bien lo que hago!... así que podéis quedaros los dos juntos. |
|||
| Ernest y su mujer, que viven con mamá Kusters, planean mudarse a un piso propio... | |||
|
KUSTERS: Ya lo habíais hablado antes, ¿no?... lo del traslado. ERNEST: Pero mamá... KUSTERS: Está bien. No pasa nada. NUERA (hablando por teléfono): ¿Hola? Busco algo amueblado, con tres habitaciones... ¿No?... De acuerdo, gracias. Tranquilos... lo conseguiré (dirigiéndose a la suegra y al marido). KUSTERS: Yo también lo conseguiré. Si todos me dejáis sola es lo mismo. Al contrario: me dará fuerza. Prometí a papá en su tumba que defendería sus opiniones. Para vosotros es lo mismo, pero yo voy a luchar. ERNEST: ¿Pero qué dices, mamá? NUERA: ¿Y qué tiene que ver todo eso con papá? KUSTERS: Eso es cosa mía. Ahora os lo pido yo: ¡mudaos, por favor! ERNEST: Pero mamá... CORINA (acaba de llegar: ella también se ha ido): Hola Hellen, ¿descansaste? NUERA: Más o menos... ¿Y cómo tú por aquí, en esta casa tan modesta? CORINA: No lo vas a creer, pero sólo venía a recoger algunas cosas. No tengas miedo. Ya me voy... ¿qué pasa aquí? ERNEST: No sé, ni idea... Mamá dice cosas raras. KUSTERS: ¡No digo cosas raras! CORINA: Déjalo mamá, no le hagas caso. NUERA: Es verdad, creo que está loca. ERNEST: Mamá habla de lucha y cosas por el estilo. ¿Tú lo entiendes? |
|||
|
|
|||