Harry Baer sobre Fassbinder: Entrevista de Dieter Donner

 
 

DIETER: Entonces, en 1980, se produjo la sorpresa de una asociación con un veterano productor alemán para una película titulada Lili Marleen. El veterano productor es Luiggi Waldleitner, amigo íntimo de Franz Josef Strauss, con lo cual se perfila ya el punto de vista político. La pregunta es: ¿Cómo se llegó, para bien o para mal de la humanidad, a esto que yo calificaría de gran coalición entre Fassbinder y Waldleitner?

BAER: Bueno, hay que verlo desde... la óptica de que hacía mucho tiempo que Rainer había llamado su atención. No sólo por el éxito comercial de su cine, sino porque su nombre ya era muy conocido. Como es natural, la productora empezó a darse cuenta de que era un hombre capaz de hacer una película taquillera y que, por lo tanto, no comportaba ningún riesgo confiarle presupuestos mayores. El rotundo éxito comercial de El matrimonio de Maria Braun acabó de abrirles los ojos. Y entonces se descolgaron con la pregunta de si Rainer estaría interesado en esta historia de Lale Andersen y, dentro de la misma tónica de Maria Braun, intentar la redacción de una historia sobre este país, no sólo sobre la República Federal, sino por lo menos sobre todo el siglo, lo cual incluiría a Lili Marleen y a Rosa Luxemburgo. Y ésta no habría sido la única película sobre el fascismo, seguro que no. Pues bien, le propusieron este guión escrito por Purzer, que Rainer cambió a su manera para que el asunto no se desviara hacia el aplauso fácil y, por lo tanto, hacia la derecha. Entonces lo aceptamos y no tuvimos inconveniente en sentarnos a la misma mesa con Luiggi, porque esto no implicaba fraternizar con sus amigos.

DIETER: La colaboración dio buenos resultados, ya que la película pudo rodarse entera y comercializarse. Sin embargo, muchas voces clamaron contra Fassbinder, no a causa de la película, sino a causa de la asociación, acusándole de ponerse al servicio del adversario y de traicionar al mismo tiempo a su generación con una versión falsa del problema en beneficio de un producto de consumo. Creo que, también por las mismas fechas en que se terminó el rodaje, las relaciones entre Luiggi, el productor de la película, y Rainer y todo el equipo eran bastante turbias. Todos juraron negarse mutuamente el saludo. ¿Fue porque la opinión pública tenía razón y no había posibilidad de entendimiento entre la vieja generación y la joven generación de Fassbinder, o simplemente una reacción en cadena del descontento general que se tradujo en la actitud: podemos hacer alguna excursión juntos, pero preferimos continuar como una generación separada?

BAER: Creo que, en efecto, habríamos podido hacer alguna otra película con Luiggi, tan profunda no era la... prefiero no decir hostilidad, la diferencia entre los puntos de vista sobre la colaboración, aunque no cabe duda de que existen divergencias entre las generaciones a este respecto. No se puede afirmar que no hubiésemos encontrado en otro momento el camino de una nueva colaboración, aunque sólo fuera para jugar una mala pasada a la supuesta izquierda de entonces. A Rainer esto le importó siempre un bledo. Y para hacer justicia a Waldleitner, diré que también él tuvo que aguantar ataques de sus amigos del CSU, que le dirigieron los reproches más furibundos por haberse asociado con Fassbinder precisamente, cuyas opiniones eran, cuando menos, imprevisibles. Sin embargo, Luiggi se mantuvo firme...

 
DIETER: Una actitud muy valiente por parte de un hombre de la generación de nuestros padres, que después de todo se considera responsable del desastre de la segunda guerra mundial.
BAER: Hay que decir también que, desde el punto de vista comercial, la producción fue tal vez el único paso realmente importante en la vida de Waldleitner.

Rainer

 

DIETER: ¿Crees que Fassbinder tenía el conocimiento suficiente para abordar este difícil tema que en Alemania ocupa todavía hoy una zona tabú de un pasado tal vez no superado aún? ¿No se extralimitó? ¿No confió demasiado en sí mismo?

BAER: Con Lili Marleen, quizá sí. No es una de sus mejores obras. Es una película importante y cara, pero no una gran película. A mí no me gusta demasiado. Las películas que reflejan la época de Adenauer (Maria Braun, Lola y Veronika Voss) tienen mucha más exactitud y mucha más fuerza testimonial que Lili Marleen, porque para hacerla tuvo que dejarse orientar por alguien en el terreno histórico. Por esta razón no habría sido su única película sobre el fascismo; es imposible reflejar en una sola película el peligro que representa el fascismo; no puede hacerse, y menos aún basándose en la carrera de Lale Andersen.

DIETER: Y llegamos a 1981, a la película Lola.

BAER: Lola y La ansiedad de Veronika Voss deben contemplarse juntas. En esta historia, situada en la década de los años cincuenta, la sociedad que tiene a su cargo la reconstrucción del país se compone en gran parte de personajes femeninos, como la del Matrimonio de Maria Braun, no sólo porque con los destinos femeninos puede conseguirse una mayor transparencia, sino porque es un hecho histórico que las mujeres desempeñaron un papel muy importante después de la guerra. Eran superiores en número y, por lo tanto, tenían que arreglárselas solas, pero a pesar de ello la sociedad masculina no tardó en alcanzarlas. Éste es el mensaje de Lola. Y Veronika Voss es otro documento sobre la herencia de los tiempos de la UFA en el ámbito de la cultura y, por consiguiente, el tercer mensaje real de la época.

DIETER: Sucedió, pues, que justo después de la derrota de la segunda guerra mundial, muchas destacadas personalidades artísticas que gozaban de una gran popularidad, como actores, por ejemplo, no pudieron conectar con la Alemania de la posguerra y fueron rechazadas, olvidadas y sustituidas. Cada época produce nuevas caras, nuevos ídolos, y tal es exactamente el caso de Veronika Voss. Hablando de decadencias. ¿no se te ocurrió pensar durante el rodaje de Querelle en Berlin que Rainer ya estaba marcado por la muerte?

BAER: No.
DIETER: ¿Se le ocurrió a alguien?

BAER: Quizá solo a personas ajenas al grupo. Creo que quienes trabajaban con él no notaron absolutamente nada.

DIETER: ¿Cómo es posible que los amigos íntimos de Rainer no advirtieran que estaba próximo al fin?

BAER: Bueno, cuando uno trata diariamente a una persona, su cara -que es lo primero que ve- le enseña el humor correspondiente a aquel día, y si tiene mal aspecto -en esta clase de trabajo yo no me miraría todos los días al espejo, porque tengo un aspecto horrible-, nadie le pregunta: "¿Cómo te encuentras?" o algo por el estilo. Quizá sea éste uno de los motivos por los cuales uno no se fija mucho y trata de no reflexionar sobre ello. Sin embargo, como ya se ha demostrado, es un aviso.

DIETER: No lo tomes en absoluto como un reproche, Harry. No, sólo lo he preguntado para saber si tú, por tu íntimo conocimiento de Fassbinder, considerarías que entra dentro de lo posible que Rainer hubiese presentido con claridad, una vez concluida la película Querelle, que todo había terminado también para él, que tal vez aún tendría que arrastrase por la vida unas cuantas semanas más, sin bienestar psíquico ni físico, y hubiese ayudado un poco a acelerar el balance definitivo de la muerte, a fin de evitarse un sufrimiento y un deterioro todavía mayores.

BAER: De ser así, habría acabado con todo el último día de rodaje... A decir verdad, no comprendo la pregunta.

DIETER: La formularé en términos más sencillos: ¿Es posible que Rainer se suicidara?

BAER: Se estaba suicidando desde hacía diez años, con su modo de trabajar, sin concederse nunca una pausa. Esto es una especie de suicidio. Lo que acabó con él fue una circunstancia absurda. Yo le había visto con frecuencia después de los rodajes; se hallaba en un buen estado de ánimo, alegre y chistoso como nunca, relajado, casi podríamos decir que liberado de toda tensión: "Ya he terminado otro capítulo; ahora puedo empezar algo nuevo".

DIETER: La muerte de Rainer ha dejado tras de sí a un clan desorientado. También han quedado atrás muchas hostilidades que ahora se ponen súbitamente de manifiesto. Amigos que a lo largo de los años fueron incluidos en una producción tras otra, simplemente en algunos casos para darles una ocupación porque quería alimentarlos, ahora se dan mutuamente la espalda. ¿Se ha separado definitivamente la familia después de la muerte de Rainer?

BAER: De momento es algo natural, como cuando los hijos se separan al abandonar el hogar paterno y cada uno toma una dirección determinada para desarrollarse o no desarrollarse y seguir adelante. Hemos abandonado la casa paterna; así es como lo veo por el momento. Qué sucederá más tarde... en lo que atañe en la familia, no lo sé.

 
 

Volver