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Lili Marleen (1980) |
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Director:
Rainer Werner Fassbinder |
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Guión: Rainer Werner Fassbinder, Manfred
Purzer y Joshua Sinclair (según la autobiobrafía de Lale Andersen) |
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Fotografía: Xaver Schwarzenberger (Color, 35 mm) |
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Montaje:
Juliane Lorenz, Franz Walsch (seudónimo de RWF) |
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Música: Peer Raben |
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Dirección Artística: Rolf Zehetbauer |
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Sonido: Karsten
Ulrich, Milan Bor |
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Producción: Roxy-Film, München; Rialto-Film,
Berlin; CIP, Rom; Bayerischer Rundfunk, München |
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Coste: 10,5 millones
de marcos |
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Duración del rodaje:
47 días (julio-septiembre 1980) |
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Duración: 120 minutos |
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Fecha de estreno:
15-1-1981, en Berlin |
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Intérpretes:
Hanna Schygulla (Wilkie), Giancarlo Giannini (Robert), Mel Ferrer (David),
Karl-Hein von Hassel (Hans Henkel), Christine Kaufmann (Miriam), Hark Bohm (Taschner),
Karin Baal (Anna), Udo Kier (Drewitz), Rainer Werner Fassbinder (Günther), Erik
Schumann (von Strehlow), Gottfried John (Aaron), Barbara Valentin (Eva), Adrian
Hoven (Ginsberg), Elisabeth Volkmann, Helen Vita, Roger Fritz, Lilo Pempeit,
Raul Gimenez, Rudolf lenz, Herb Andress, Daniel Schmid...
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Lili Marleen fue la
película más cara de la cinematografía alemana hasta 1980:
los diez millones y
medio de marcos que costó dieron lugar a
la
obra
más comercial y a la vez menos interesante de Fassbinder, lo que
no quiere decir que sea
fallida. Está
basada
en un fragmento de la
autobiografía de Lale Andersen
(1913-1972), cuya carrera como cantante
estuvo ligada siempre a
la famosa canción "Lili Marleen", que trataba sobre
dos amantes que ante la
gran puerta de un cuartel deben decirse adiós. |
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La
historia comienza en el
año 1938, en la ciudad de Zurich. La cantante
alemana de cabaret
Wilkie y el músico Robert Mendelsson están enamorados y
quieren casarse. Robert
pertenece a la "Haganah", una organización que
proporciona ayuda a los
judíos amenazados por el régimen nazi. Su idilio
será interrumpido
cuando el padre de Robert ve en ese
romance un obstáculo
para los fines de la organización. Wilkie es expulsada de
Suiza y vuelve a
Alemania, donde un jefe de grupo de las SS llamado Henkel
se interesa por ella y
la contrata como cantante en la taberna de artistas
Alter Simpl de Munich.
Allí canta por primera vez la canción "Lili Marleen"
que, grabada en disco
durante los primeros días de la guerra y captada
casualmente por la
emisora militar de Belgrado, acaba convirtiéndose en el
hit de la Segunda
Guerra Mundial, en la plegaria nocturna y el símbolo del
deseo de paz de todos
los soldados que figuran a ambos lados del frente.
Gracias al éxito de la
canción, Wilkie se convierte en una celebrada
estrella, rodeada de
esplendor y lujo, que goza de la protección personal
del Führer. Mediada la
guerra se encuentra inesperadamente con Robert, que
ha viajado a Berlin
exponiendo su vida y bajo un nombre falso. Después de
una noche de amor en
una pequeña pensión, Robert es encarcelado por la
Gestapo. Entonces
Wilkie acepta, a instancias del escritor Günther
Weisenborn,
perteneciente a un grupo alemán de la resistencia que coopera
con la Haganah, el
peligroso encargo de sacar mediante contrabando material
filmado en los campos
de exterminación de Polonia, lo cual servirá para
comprar la libertad del
músico a la Gestapo. Aunque el trabajo es un éxito y
el músico es liberado,
Wilkie no puede remediar que el Ministerio de
Propaganda del Reich
sospeche de ella y acabe prohibiendo que su canción
suene o se cante en
toda Alemania. Sólo su popularidad la salva de un final
trágico. Con el fin de
ayudarla, Robert y sus amigos de la Resistencia
difunden por radio la
noticia de la muerte de la cantante en un campo de
concentración, lo que
obliga al mismísimo Goebbels a desmentirla haciendo
que la estrella
reaparezca -sostenida por inyecciones estimulantes y muy
maquillada, pues se
encontraba en un hospital víctima de un intento de
suicidio- en un
concierto benéfico de la radio estatal celebrado en el
Palacio de los Deportes
de Berlín. Poco después del fin de la guerra, Wilkie
viaja a Zurich, donde
constata que su amado Robert -que acaba de hacer un
brillante debut como
director de orquesta- se ha casado con otra mujer. |
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Tal y como le ocurría a Maria
Braun, el hecho de concentrarse en su carrera
permite a Wilkie
alcanzar un éxito notable en la esfera pública, mientras
que su vida privada no
puede realizarse de la forma en que ella quisiera
debido a una serie de
circunstancias históricas que se lo impiden. Sin
embargo, esta película
no alcanza la profundidad ni las dimensiones épicas
de El matrimonio de
Maria Braun ni de las posteriores Lola y La
ansiedad de
Veronika Voss. Tal y como afirma Harry Baer, "el filo existente
entre la fascinación
decorativa del Tercer Reich y la terrible realidad de
la dictadura no condujo
a imágenes tan armoniosas y reveladoras de la época
como en Maria Braun".
Ciertamente, Fassbinder hizo una película "muy
bonita", con un montaje
a velocidad de vértigo, en la que se echa en falta
su sello personal, su
mirada crítica, excesiva y descarnada. No obstante,
pueden encontrarse en
ella numerosas razones para no condenarla:
además de la utilización de motivos
estilísticos propios del antiguo cine
de la Ufa, uno de los
principales atractivos de
Lili Marlenn
es el deliberado kitsch que respira de principio
a fin y pone al
descubierto la fácil emotividad de la canción y el
falso glamour del
nazismo. Xaver Schwarzenberger, el director de fotografía,
contribuyó a realzar
ese aire kitsch aportando una luz deslumbrante y
cegadora, una mágica
cascada luminosa que se adueña de las imágenes para
desenmascarar el oropel
y las baratijas de la dictadura nazi. Quizá lo que
más se haya comentado
de esta película es la tonalidad que Rainer dio al
Führer y a la
fascinación que ejerce en determinado momento sobre Wilkie:
ésta sube la escalinata
de la Cancillería y se pregunta cómo debe saludar a
Hitler. Ante el
despacho del Führer hacen guardia dos miembros de las SS. De
pronto se abren los dos
batientes de la puerta y se derrama una luz clara y
brillante acompañada de
una música celestial, como si el propio Dios se
encontrara al otro
lado. Precisamente, la música es utilizada en
esta obra como un
elemento paródico más. Cada vez que sucede algo en Lili
Marleen,
casi a cada momento, aparece la música, y es que como decía
Fassbinder "no es
casual que Hitler pusiera en escena espectáculos tan
cargados de emociones
como los eventos en el Sportpalast, pues la música es
también una forma de
manipular a la gente". |
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Como anécdotas finales,
añadiremos por una
parte que esta fue la última aparición de Hanna Schygulla
(ella misma
cantaba
la
famosa canción) en una
película de
Fassbinder, ya que su perfil
no encajaba con los personajes de Lola y
Veronika Voss. Por otra
parte, señalar que el actor Mel Ferrer, que daba vida al
padre de Robert,
llamaba a Rainer "Mr.
Fastbinder", asombrado por
trabajar a
un ritmo que hasta entonces no
había conocido en los años que llevaba en el
mundo del cine.
Igualmente, y como era habitual cada vez que Fassbinder se
disponía a rodar una
película o a estrenarla, Lili Marleen no se libró de
la polémica, pues fue
producida por Luiggi Waldleitner y co-escrita por
Manfred Purzer, dos
reconocidos hombres de derechas, el último de los cuales
llegó a tachar unos
años antes a Rainer de ser un pervertidor de la
moral
popular. Pero lo que
causó aún una mayor irritación desde el sector de la
izquierda fue el hecho
de que el propio Fassbinder interpretara en la
película a Günther
Weissenborn, un enlace de la resistencia antifascista:
"Hace una película para
la derecha trabajando con Purzer y Waldleitner y
encima se presenta como
antifascista", anunciaba un titular de prensa.
Por último, la crítica atacó duramente al film por no ser fiel a determinados
aspectos históricos, quizá sin saber que lo más importante en Lili Marleen
no es la Historia, sino el mito de una canción que logró acallar las armas
durante la guerra por unos momentos; el mito de una mujer que se convirtió por
casualidad en una estrella; y el mito de una carrera artística inocente en un
estado culpable. |
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