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Intérpretes: Michael
König (Hans Böhm), Michael Gordon (Antonio), Rainer Werner Fassbinder (Monje
Negro), Hanna Schygulla (Johanna), Walter Sedlmayr (el sacerdote), Margit
Carstensen (Margarethe), Franz Maron (marido de Margarethe), Kurt Raab (el
obispo), Günther Kaufmann (dirigente campesino), Peter Berling (verdugo),
Magdalena Montezuma (Penthesilea), Michael Fengler (campesino), Carla Aulaulu
(chica epiléptica)... |
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En el año 1476, un pastor
llamado Hans Böhm anuncia que se le ha aparecido la
Virgen Maria para pedirle que dirija una revuelta contra las autoridades
seculares y espirituales. Tras reunir a treinta mil seguidores que lo aclaman como el nuevo
Mesías,
es detenido y, siguiendo la orden del obispo de Wurzburgo, condenado a morir en la hoguera.
Este
hecho sirve a Fassbinder como punto de partida para
un relato que, entremezclando hábilmente personajes,
espacios y tiempos, pretende mostrar las circunstancias y los motivos del
fracaso de las revoluciones poniendo especial énfasis en el ritual y en los
elementos teatrales que conlleva todo mensaje revolucionario.
A Hans Böhm le siguen la joven campesina Johanna, un hombre joven con chaqueta de cuero al que
da vida Rainer (su nombre es el Monje Negro, que no llega a mencionarse en
el film), y el silencioso Antonio, que se basa en la figura de Antonio das
Mortes, el protagonista del famoso film de Glauber Rocha. Ellos piensan que la
revolución está hecha por y para la gente, y que tres o cuatro individuos
podrían ser capaces de provocarla mediante la agitación, la enseñanza y el
ejemplo de su militancia. Poco después se les une un Pantera Negra. Sin embargo,
las masas campesinas a quienes intentan movilizar, demasiado inmersas en su
propia miseria, no secundan la rebelión que aquellos predican y la revolución
fracasa: Hans Böhm es crucificado y quemado en mitad de un gigantesco cementerio
de coches, y sus seguidores son ametrallados por soldados negros norteamericanos
enviados por el corrupto y pedófilo obispo del lugar. Tras la muerte de Böhm,
algunos insurrectos continúan la lucha armada. |
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Las citas a la Biblia, a Karl Marx, a las
revoluciones del Tercer Mundo, al movimiento Black Panther, a las revueltas
estudiantiles del 68 y a la APO (Oposición Extraparlamentaria de Berlín) afloran
a lo largo de la narración, convirtiendo a
Niklashauser en una glorificación de las corrientes revolucionarias de la
Historia, en una cálida y original proclamación de la belleza de la utopía que,
a su vez, constituye una advertencia contra el peligro de escenificar la
revolución, de falsearla, de priorizar el anhelo de la utopía sobre el
conocimiento serio, real y profundo de los hechos que acontecen en la vida
diaria. |