Atención a esa prostituta tan querida

(Warnung vor einer heiligen Nutte, 1970)

 
Dirección y guión: Rainer Werner Fassbinder
Fotografía: Michael Ballhaus (Color, 35mm)
Montaje: Franz Walsch (seudónimo de RWF)
Música: Peer Raben
Dirección artística: Kurt Raab
Sonido: Günther Krää
Producción: Antiteater-X-Film, Nova International 
Coste: 1.100.000 marcos
Duración del rodaje: 22 días (septiembre 1970)
Duración: 103 minutos
Fecha de estreno: 28-8-1970, en la Bienal de Venecia
Lema: "El orgullo precede a la caída"

 

Intérpretes: Lou Castel (Jeff, el director), Eddie Constantine (él mismo), Hanna Schygulla (Hanna, la actriz), Marquard Böhm (Ricky, el actor), Rainer Werner Fassbinder (Sascha, el productor), Ulli Lommel (Korbinian), Katrin Schaake (script), Margarethe von Trotta (Babs, secretaria de producción), Rudolf Waldemar Brem (electricista), Kurt Raab (director artístico), Ingrid Caven (Renate, la extra), Harry Baer (su marido), Magdalena Montezuma (Irm), Werner Schroeter (Deiters, el fotógrafo), Karl Scheydt (Manfred)...

 
 

En un hotel español, actores y técnicos aguardan la llegada del director Jeff para iniciar el rodaje de una película titulada Patria o muerte y que pretende denunciar la naturaleza represiva del Estado. El aburrimiento, la inactividad, las rivalidades internas, pesan sobre el grupo, situación que se agrava por el hecho de que el coproductor se ha marchado y el equipo no sabe si el film se rodará o no. Cuando aparece la estrella masculina, Eddie Constantine, se le toma entre ojos y se convierte en la víctima propiciatoria de todos ellos... hasta que Hanna, una de las actrices, tiene una aventura con él. Unos y otros calman su ansiedad bebiendo sin parar un cubalibre tras otro. Finalmente Jeff hace acto de presencia y se revela odioso, egoísta, caprichoso, oscilando entre la depresión y la exaltación dependiendo de si su amante Ricky le cierra o no la puerta de su habitación. Aunque el director se muestra dispuesto en alguna ocasión a sacrificar su película en aras de sus devaneos amorosos y la violencia latente en el grupo acaba estallando cuando Jeff abofetea a la script y todo el equipo se le echa encima golpeándole, el rodaje consigue llegar a su fin.

 

Hanna baila con su directorAtención a esa prostituta tan querida no solo supone la clausura de la productora de Fassbinder Antiteater-X-Film, sino también el carpetazo a la primera parte de su filmografía... y lo hizo mediante la fiel recreación de los caóticos acontecimientos que tuvieron lugar durante el rodaje de Whity en Almería, dando lugar a un revelador retrato de sí mismo, de su grupo y de las relaciones que tenían lugar en su seno, llegando a una pesimista conclusión: "Prostituta querida es un intento de explicar en una película por qué los grupos no pueden funcionar aunque sus miembros lo deseen, y por qué la convivencia y el trabajo no pueden coexistir dentro del mismo (...) Yo no sabía con certeza si esta película era el comienzo de algo nuevo, pero sí que era el fin de la época anterior: con ella enterramos el Antiteatro, nuestro primer sueño. No sabía qué sucedería a partir de entonces, pero sí que las cosas debían cambiar". De algún modo, Rainer quiso ajustar cuentas con su troupe, exponer la forma en la que se habían servido de él. Así, refiriéndose al período de febril actividad desarrollado entre 1969 y 1970, afirmó: "Casi me obligaron a hacer diez películas al año. Hasta cierto punto me empujaron al agotamiento, al agotamiento psíquico y físico. Podría decirse que a su manera me habían chupado la sangre". No es casualidad que en una secuencia del film Jeff, el director, preso de un ataque de histeria, se arrodille en el suelo gritando: "¡Podéis iros todos! ¡No quiero veros más! Sois unos bastardos, bastardos explotadores. Os odio, ¡os odio a todos!. Vosotros me explotáis, y cuando se tercia me dejáis en la estacada (...) ¡Queréis acabar conmigo, malditos bastardos! ¡Os odio!". Kurt Raab, por su parte, sostuvo que "se vengó de todos nosotros con mucha amargura y de la manera más farisaica con esta película. Nos pintó como a una turba de sujetos egoístas, plañideros, crueles, que escuchan las divagaciones existenciales del director sin comprenderlas".

 

Sascha, el productor, aguarda la llegada del directorLa evidente privacidad de las situaciones que plantea esta obra puede llevar, no obstante, a engaño: es un film tan riguroso y objetivo que llega a trascender el ámbito de lo privado hasta llegar a dar una imagen grotesca pero universal de las relaciones humanas, de las relaciones establecidas dentro de un grupo que de forma idealista se enfrenta a la sociedad que al mismo tiempo dicta las condiciones de su funcionamiento. En cualquier caso y más allá de todo eso, en esta película Fassbinder se interroga sobre su forma de actuar y se atreve a reflexionar sobre la conexión entre la puesta en escena y la vida real. Para Rainer, el cine es una "santa puta" que se sitúa entre los protagonistas implicados en la producción de un film y el contexto real en que se desenvuelven. En Prostituta querida no asistimos, como en tantas otras películas de "cine dentro de cine", a un enfrentamiento entre las potencias del dinero y la voluntad de creación de un artista: el maestro alemán solo pretende mostrar un momento determinado de la creación cinematográfica, aquel en que el equipo de rodaje de un film se compromete voluntariamente a participar en un juego de papeles donde cada uno acepta asumir el destino de un doble sobre el que inventar conflictos que no son los suyos personales pero que ponen al desnudo una estructura de las relaciones humanas tejida bajo el dictamen de la tensión y la violencia.

 

La irónica frase que cierra esta película -"Almeria n'existe pas"- y que comenta irónicamente el mortificante rodaje de Whity en tierras andaluzas, constituye toda una declaración de intenciones que reproducimos mediante las palabras del gran director: "Con Atención a esa prostituta tan querida algo se acaba y empieza algo nuevo. Con El mercader de las cuatro estaciones lo nuevo está ahí".

 
 

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