Querelle (1982)

 
 
Sinopsis
 

Querelle llega al puerto de Brest y se encuentra con su hermano Robert que es el amante de Lysianne, la mujer de Nono quien regenta el lupanar "La Feria". La belleza de Querelle y sus relaciones con los hombres trastocaran la vida de los habitantes del puerto Brest.

 

Resulta complicado hablar de esta película sin tener que acudir a sus fuentes; la novela y la vida de Jean Genet. Escritor francés (1910-1986) es una de las figuras más controvertidas y transgresoras de la literatura de este siglo. Genet, de padre desconocido, comenzó su peregrinar por orfanatos desde la infancia, ejerció de ladrón y chapero, desertó de la legión extranjera y todas sus obras las escribió en cárceles. Libros autobiográficos, en los que defendía una moral inversa a favor del crimen y la traición como elementos de belleza estética. Homosexual defensor de la belleza violenta y musculosa, misógino y socialmente activo a favor de la variedad de tipos masculinos.

 

Con esta pincelada podemos situarnos al comienzo de la película y comprenderla mejor: por decirlo en palabras de Genet (que creo Fassbinder hubiera hecho suyas) "La dificultad es la cortesía del autor con el lector". El director define así su obra: "No se trata de una película sobre el asesinato y la homosexualidad. Es una película sobre alguien que se lanza a la búsqueda de su identidad sirviéndose de todos los medios que en esta sociedad se pueden utilizar". Afirmación, en mi opinión, muy valiente, ya que si bien puede entenderse como una de las conclusiones que el espectador puede extraer al verla, no es menos cierto que la condición sexual y ética del protagonista no justifica su comportamiento. En pocas palabras, Querelle puede ser un hombre torturado por su condición, un desarraigado, castigado por una sociedad que le reprime pero no por ello deja de ser un hedonista asesino que no duda en dañar, engañar y traicionar, a veces por placer y otras por su propio interés. Donde en Genet había inconformismo y crítica a los valores morales que tantas veces nos son impuestos y que constriñen nuestra libertad, en Fassbinder encontramos un punto medio entre la amoralidad y lo inevitable de la condición humana (el placer y la muerte).

 

Además de esta apuesta (la antipatía e incomprensión del espectador hacia los personajes y un punto de venganza cruel) tan arriesgada, hay que añadir las (aún hoy) fuertes escenas de sexo y el lenguaje abrupto y zafio con el que se desenvuelven. Y no es porque escandalicen las palabras sino su uso o su tono, en un primer nivel claramente provocador, que no añaden simpatía o complicidad hacia lo que vemos. Pero eso no es todo. El espectador que pese a todo lo escrito quiera ver la película, se encontrará ante una obra donde la acción se desarrolla a partir de escenas independientes (muchas partes de un todo), donde los personajes se mueven con un ritmo teatral o coreografiado, donde se incluyen unos intertítulos con citas que ayudan/despistan al seguimiento de la película, donde los decorados y la iluminación juegan un papel principal para crear la textura (moral y plástica), donde las interpretaciones fluctúan entre el paroxismo y la inexpresividad (sin apenas término medio), donde lo que se sugiere es mucho más de lo que se ve y donde lo que el espectador escucha, necesita de una reflexión para comprenderse. ¿Entonces, por qué es interesante ver esta película?.

 

La última película de Rainer, por todo lo dicho anteriormente, es su obra más polémica. Sin embargo, debajo de esta narración abrupta se encuentran claves para descifrarla. Sin estas claves, no podremos de disfrutar de una película extraña, profundamente crítica e hipnótica. Añadir que es aconsejable verla más de una vez, la espesura que extiende Fassbinder sobre los personajes y las situaciones no ayuda a su comprensión.

 
 
El escenario
 

En primer lugar estamos lo más lejos posible de una película realista. Su presentación es claramente teatral, con unos decorados expresionistas y crepusculares donde se usa una iluminación deliberadamente antinatural. El uso del color, tanto en los decorados como en la luz que ilumina a los actores, se convierte en un personaje más de la historia. Resulta curioso ver como el rostro de Querelle es iluminado, con frecuencia, de rojo, y que en algunos momentos hay un foco de luz apuntando directamente a los ojos (y sólo allí) de los protagonistas. Los tonos del resto de decorado fluctúa entre anaranjados y pasteles. No en vano alguna interpretación de la película habla del puerto de Brest como del infierno y Querelle como un ángel exterminador basándose en las frecuentes citas de temas religiosos.

 

Los personajes se mueven básicamente en tres escenarios: El lupanar, el puerto y el barco. En cada uno de ellos suceden secuencias con valores distintos. El barco es una especie de isla con vida propia donde se nos retratan situaciones convencionales de la vida de los marineros y donde, mayoritariamente, aparece el teniente Seblon, patrón del barco (Franco Nero), un hombre acosado por sus deseos aún no manifestados y enamorado secretamente de Querelle. El barco es un sitio seguro, protegido de las leyes de los hombres. En el puerto se producen los acontecimientos que condicionan la historia, representaría una especie de sociedad, donde cada cual lucha por su vida. Aquí es donde Querelle cometerá los asesinatos que serán para él "como La visitación", donde maquinará todas sus acciones. Finalmente el prostíbulo es lugar donde los personajes juegan sin red al abuso y dominio de sentimientos, donde se producirán los descubrimientos más cruciales y las confesiones más dañinas.

 
 
Los personajes
 

Si Querelle fuese un ángel que con su belleza y su concepto de amor y libertad (enamorado de si mismo, ladrón y asesino) busca su identidad, el resto de personajes son conscientes de su función en la vida, o eso creen. Su hermano, Robert vive un complacido romance con Lysianne. Nono sólo se preocupa de buscar jóvenes con quien mantener relaciones sin importarle el romance de su esposa. Mario, el policía, dedica más su tiempo a merodear por el tugurio que a hacer cumplir la ley. Y Lysianne es una mujer perdida en un mundo de hombres, atada a ellos por su incapacidad de independizar sus sentimientos, una mujer inmadura emocionalmente. Seblon es la excepción. Indudablemente el personaje más reflexivo, el auténtico ideólogo de la obra de Rainer. Un personaje fascinante que el director utiliza como hilo conductor de la narración manteniéndolo al margen, observando, anotando y describiendo sus sentimientos hacia Querelle y protegiéndole finalmente. Si Querelle busca su identidad, Seblon conoce la suya.

 

Existe un punto central a todos los personajes. Su condición sexual. Ninguno de los personajes principales se considera homosexual excepto Seblon. Y todos se sienten conformes manteniendo relaciones "sin amor" hasta que Querelle, que siempre ha buscado huir de su soledad, confiesa a Lysianne que ella "sólo es una mujer" y por lo tanto "lo más hermoso ocurre sin su participación". La idea de una sociedad homosexual donde puedan suceder relaciones del mismo nivel y con la misma naturalidad que una sociedad multisexual es una de las piedras angulares de la película. En las relaciones heterosexuales nadie se plantea su condición sexual, en Querelle tampoco. En Querelle los personajes no admiten su sexualidad aunque todos la practican.

 

El hecho de que el actor Hanno Pöschl interprete a Robert y a Gil Turko (un marinero a quién Querelle engañará y manejará mediante la seducción y la inteligencia) complica este juego de personajes. La relación entablada entre Gil y Roger (un joven del que se enamora y por el que asesina) podría ser una representación de la relación entre Querelle y Robert, de hecho ambos dos niegan su homosexualidad a la vista de los demás y ambos se quieren aunque no hagan el amor.

 
 
La obra
 
Unos días después María se puso en camino y fue a toda prisa a la sierra, a un pueblo de Judea; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de María, la criatura dio un salto en su vientre (Lucas 1, 39)
 

Cuando Querelle llega a Brest se encuentra con su hermano. Su intención inicial es vender un cargamento de opio que lleva oculto en el barco, el encuentro con Robert y la visión de Mario (un hombre por el que se siente atraído irresistiblemente)  actúan en Querelle como detonador. La mecha se enciende al asesinar a un marinero con el que había acordado un pago por sacar del barco la droga. Para Querelle es su Visitación. Entra en el prostíbulo y pierde a propósito a los dados con Nono, lo que significa que será sodomizado por él. Su condición de homosexual aflorará. A partir de entonces su relación con Robert (su hermano) se complica, sospecha que el deseo que ambos tienen es sucio ya que existe amor. Querelle hará lo posible para humillar a Robert y finalmente se acostará con Lysianne sólo para vengarse. La intervención del Teniente Seblon protegiendo y ayudando a Querelle evitará que este se desmorone y acabe con su vida en cualquier pelea callejera.

 

Fassbinder utiliza todos los recursos del melodrama tradicional para construir la historia. Los espejos, la profundidad de campo, los travellings envolviendo a los personajes, la situación en el plano de estos, el color. Y además introduce imágenes simbólicas de origen religioso o místico para enlazar con el vía crucis que sufrirá Querelle y que finaliza con el deseo de convertirse en "un Jesús muerto que es guardado por una Piedad entre sus muslos".

 

Detrás de la puesta en escena, de las interpretaciones de los actores, de la particularísima selección musical, de los decorados, de la omnisciente voz en off, del arrítmico montaje, del lenguaje y los comportamientos provocadores, se esconde un drama atroz realizado con una osadía suicida. Una película atípica, irreverente, hipnótica y hasta cierto punto onírica pero siempre insobornable.

 

Damián

 
 

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